Los amiguitos de Mundilong tienen el cuello tan largo, tan largo que les da vueltas al planeta.
Todo su cuerpecillo está lleno de manchas, que cuando se aburren se miran a un espejo y se ponen a contar cúantos tienen en la cara: uno, dos, tres, cuatro, cinco; ahora en inglés: one, two, thee, four, five y en francés cómo sería???
Cuando quieren hacer una visitas a sus vecinos de otros mundos sólo tienen que estirar el cuello y así pueden hablar con ellos, aunque a veces las hipocebras, no les dejan decir nada, porque están todo el rato hablando sin parar.
Los días de lluvia la cuellifa prepara su paraguas como todos, pero cuando estira su largo cuello a traviesa las nubes, dejando la lluvia abajo y pudiendo ver el arcoiris que encima de estas, por lo que la final nuestra amiga no necisita el paraguas para protegerse la cabeza, aunque si le haría falta alguno para le cuerpo…